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qué ver en Dublín

Qué ver en Dublín en 3 días y su festival de teatro de improvisación

Después de visitar la ciudad de la mano de unos amigos que vivieron allí, he recopilado en este artículo qué ver en Dublín en tres días. Espero que te sea útil y te sirva para disfrutar de esta ciudad y sus alrededores.

Si eres más de ver y escuchar que de leer, te recomiendo que veas primero el vídeo que tienes a continuación. Aunque también te digo que en el texto recojo más detalles que no aparecen en el vídeo, así que ¡no te pierdas nada!

Cómo llegar al centro de Dublín desde el aeropuerto

La opción que elegí fue la de usar el bus para llegar hasta el centro de Dublín desde el aeropuerto. Este se encuentra en la localidad de Collinstown, a unos 45 minutos de distancia.

Al salir de la Terminal 1 (el aeropuerto de Dublin tiene dos terminales), cruzas un edificio que se encuentra justo enfrente y al llegar a una zona de aparcamientos, a la derecha están los autobuses amarillos de la compañía Dublin Bus.

Es muy importante llevar el dinero justo pues no dan cambio y desconozco el porqué. El caso es que subí al bus número 16, con un coste de 3,05 euros y me bajé en la parada de Redmond’s Hill, situada en Aungier Street, unos 45 minutos después.

La zona es bastante céntrica y en la calle Camden Street que conecta con Aungier Street hay bastantes pubs y restaurantes donde cenar. Por si tu avión llega a horas intempestivas y estás con más hambre que un cesto de gaticos recién nacidos.

Otra opción mucho más cómoda es la de contratar un chófer privado que te espere a la salida del vuelo y te deje en tu hotel cómodamente. En este enlace puedes consultar algunas tarifas por este servicio.

Qué ver en Dublín en tres días. Y alrededores

Día 1. Visita al valle de Glendalough

El primer día de mi estancia en Dublín lo dediqué en conocer sus alrededores. Tenía días suficientes para conocer la ciudad. Alquilamos un coche y pusimos rumbo al valle de Glendalough, situado en el Parque Nacional de las Montañas de Wicklow.

valle de glendalough

Esta zona se encuentra a 50 km al sur de Dublín, a unos 60 minutos en coche. El coste del vehículo fue de unos 30 € a los que hubo que sumarle unos 10 € por la gasolina.

Conviene recordar que en Irlanda se conduce por la izquierda, por lo que el hecho de conducir un vehículo por estas tierras se puede considerar una actividad de aventura extrema a realizar en una escapada a Irlanda. Sobre todo en los cruces de carreteras, la lucha entre tu instinto y tu mente es digna de un documental para el programa de Punset.

En el valle de Glendalough hay un centro de recepción de visitantes donde puedes informarte de la historia del lugar, así como de las diferentes actividades que puedes llevar a cabo en el mismo. Nos hicimos con un mapa de las diferentes rutas de senderismo y nos pusimos a caminar alegremente por el campo.

que ver en glendalough

Justo al lado del centro de recepción de visitantes del valle de Glendalough, se encuentra un monasterio del siglo VI, correspondiente a un asentamiento de los primeros cristianos en Irlanda. La zona se encuentra plagada de antiguas tumbas, iglesias de piedra prácticamente derruidas y una torre de 30 metros conocida como The Round Tower.

Desde este lugar, nuestro paseo duró alrededor de una hora, caminando entre una intensa arboleda, cascadas de agua y los dos lagos que dan nombre al lugar (Glendalough significa “valle entre dos lagos”).

Este rincón del Parque Nacional de las Montañas de Wicklow es un verdadero paraíso natural y un lugar donde muchos irlandeses pasan sus fines de semana, pues la verdad que había bastante gente caminando por los senderos o practicando ese deporte llamado “running” que está últimamente tan de moda (lo que ha sido “salir a correr” toda la vida).

Si en lugar de alquilar un coche e ir por tu cuenta, prefieres reservar una excursión e ir tranquilamente sin preocupación de meterte en el carril que no debes, haciendo click en el siguiente botón puedes contratar una excursión a Glendalough con muy buenos comentarios.

De vuelta a Dublín paramos en una localidad llamada Roundwood a comer en un restaurante justo al lado de la carretera llamado Heather’s. Degustamos una hamburguesa que no cabía en la boca de lo grande que era y que estaba buenísima por 11,5 € con refresco. ¡Delicious!

Por la noche dimos un paseo por la ciudad para disfrutar de los conciertos callejeros y de los pubs con sus pintas a 5 – 6 euros, antes de irnos a dormir.

Día 2. Conociendo el centro y la historia de Dublín

Al día siguiente mis anfitriones trabajaban por lo que me tocó visita solitaria. En estos casos en los que te ves un poco solo y quieres conocer la ciudad, es recomendable hacer un tour guiado donde conocer gente y que te expliquen curiosidades.

Y ese fue mi caso. Reservé una visita guiada por Dublín, cuyo punto de inicio fue la plaza Barnardo, justo al lado del Ayuntamiento.




Durante la visita, visitamos los principales puntos de Dublín:

Castillo de Dublín

Dubh Linn o laguna negra

Biblioteca Chester Beatty

Creada con la colección de documentos donada por el magnate minero del mismo nombre, visitable gratuitamente y con una cafetería donde te sirven el mejor café que puedes encontrar por Dublín, o por lo menos el que más se le parece a un café de verdad.

Murallas medievales de Dublín

murallas medievales de dublín

Catedral de la Santísima Trinidad

La más antigua de las dos catedrales protestantes de Dublín. La otra es quizás más conocida: la catedral de Saint Patrick, patrón de Irlanda.

Dublín Georgiano

Visible en la arquitectura de las fachadas de las casas y en las puertas multicolor. Una de las leyendas cuenta que los habitantes decidieron pintar las puertas de un color distinto al de sus vecinos para reconocer su casa en caso de volver a la misma en un estado de embriaguez considerable.

La otra opción era dejar de beber, pero se ve que no la consideraron.

El barrio Temple Bar

Uno de los más pintorescos de la ciudad plagado de rincones culturales y pubs, donde la mitad de sus establecimientos son propiedad de Bono, el cantante del grupo U2.

Trinity College

El campus de la Universidad de Dublín, donde entre sus distintos edificios, quizás el que más destaque sea la biblioteca para cuyo acceso tienes tres opciones.

  1. pagar 10 €, lo que sería la entrada normal.
  2. 5€ si llegas 20-15 minutos antes del cierre (evidentemente te da para un rápido vistazo y hacer un par de fotografías), o
  3. 0€ si convences a un estudiante de la Universidad para que te acompañe hasta la biblioteca y presente su carnet de estudiante ya que con el mismo se permite el paso por día hasta dos personas no relacionadas con la Universidad. 

Siempre hay algún truco. Siempre.

Te recomiendo realizar este tipo de tours, tanto por el precio, que al final tu mismo pones, como por la información que recibes. Y si te encuentras solo, como era mi caso esa mañana, es una forma de pasarla acompañado ;).

En los siguientes botones te dejo el enlace al free tour que yo hice y otro diferente para aquellos más curiosos.

Durante mi estancia en Dublín se estaba llevando a cabo el Festival Internacional de Improvisación de Irlanda (Improv Fest Ireland) en un local llamado el Teacher’s Club Theatre ubicado en Parnell Square West en el número 36.

El edificio me llamó mucho la atención porque era una especie de centro cultural donde se realizaban multitud de actividades con un bar/cafetería propio muy acogedor y donde la cerveza estaba muy barata en comparación con los pubs de la ciudad: una pinta de Carlsberg o Heineken te salía por 4,3 €.

Estuvimos viendo un par de shows de los que me enteré de la mitad de lo que decían, pero estuvo divertido. Participar en algo así en otro idioma y ver como se interpreta la impro de manera distinta a la que a ti te han enseñado te permite comparar y quedarte con lo que consideras más interesante para el espectador.

Día 3. Visita a la fábrica de cerveza Guinness

La mañana del tercer día, tenía reservado bien temprano una de las visitas por excelencia si viajas a Dublín: la fábrica de la cerveza Guinness.

Independientemente de si te gusta o no te gusta esta cerveza, debes visitar la fábrica de Guinness, no solo por el hecho de ser historia viva de Irlanda y de aprender sobre la contribución de la marca al desarrollo del país, si no porque se trata de un museo interactivo donde te lo vas a pasar genial y donde descubrirás cosas muy interesantes sobre el mundo de la cerveza en general y sobre Guinness en particular.

Adicionalmente debo decir que esta cerveza especialmente no me gusta, pero sabe diferente cuando te la bebes en Irlanda, por lo que te invito a probarla. Tiene una espuma que alimenta.

La entrada incluye la visita al museo interactivo, audioguía y una invitación a una pinta de Guinness que puedes canjear en uno de tres lugares distintos del edificio: en la planta cuarta, donde te enseñan a tirar una pinta de cerveza y posteriormente te expiden un certificado como profesional en servir cerveza Guinness; en la planta quinta, en uno de los restaurantes con diferentes temáticas que allí puedes encontrar; o en la siguiente y última planta del edificio (mi recomendación), donde se encuentra el Gravity Bar, un mirador de 360º donde disfrutar de tu pinta de Guinness es un verdadero lujo.

Al salir de la fábrica y de camino a casa me cayó encima un aguacero que me hizo recordar donde me encontraba y es que lo de la lluvia en Irlanda no se yo hasta que punto podría soportarlo. Supongo que como todo, al final es acostumbrarse.

Adquirí mi entrada a la Guinness Storehouse directamente desde la página web de la fábrica, donde hay diferentes modalidades y tarifas. Pero hace poco he descubierto un producto que quizás sea más interesante si lo que deseas es conocer Dublín en profundidad y que incluye la entrada a la fábrica: la Dublín Pass.

Ésta tarjeta que tiene un precio desde 58 euros, te permite visitar hasta 30 puntos turísticos en Dublín, permitiéndote además saltarte las colas en varios de los lugares cuyo pase está incluido.

Si quieres comprar la Dublín Pass, puedes hacerlo haciendo click aquí.

Mis últimas horas por Dublín se limitaron a comprar algún regalillo, en las tiendas Carroll’s (no vas a encontrar otra tienda con mas marranaicas para comprar algún detalle), y a visitar pubs por el Temple Bar y por Camden Street que me cogían más cerca de mi ubicación.

En esta calle, justo antes de coger el autobús en dirección al aeropuerto, almorcé en un local muy pequeño llamado Yum Yums, una mezcla entre restaurante y tienda de venta de productos naturales y artesanales. Una sopa de pimientos y un sandwich muy rico por unos 8 euros.

Conclusión del viaje a Dublín

Dublin mola. No es una ciudad que te vaya a sorprender por su arquitectura, pero su historia es muy interesante y el ambiente de sus calles y pubs espectacular.

Hay música por todas partes y se siente un respeto hacía el artista como en pocos lugares que haya visto. Dublín es para disfrutar de sus gentes (muy amables y hospitalarios por cierto, que no había comentado aún nada de los irlandeses), la cerveza y de la música. Y ahora que conoces que allí se realiza un festival de improvisación, un motivo extra para visitar esta ciudad. 

Antes de despedirme, muchas gracias a Ana y Miguel por su hospitalidad, por permitir que me comiera sus galletas, por el pollo con almendras de Ana y por las zapatillas que me prestó Miguel para poder volver a Madrid, pues las mías aún eran esponjas tras el chaparrón que me cayó encima.

Si te ha gustado este artículo sobre qué ver en Dublín en 3 días, déjame un comentario y comparte esta entrada en tus redes sociales. ¡Gracias por leerme!



Soy un apasionado de los viajes y la comedia. Licenciado en Economía y Administración de Empresas, Máster en Marketing y Comportamiento del Consumidor y Máster en Dirección en Marketing y Gestión Comercial por ESIC Business & Marketing School, compagino mis trabajos en marketing, con shows de monólogos e improvisación.


2 thoughts on “Qué ver en Dublín en 3 días y su festival de teatro de improvisación

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