De Madrid a Cognac II: Burdeos no es solo un color

Burdeos, o Bordeaux para los amantes del francés (del idioma), fue nuestro primer destino en nuestro viaje de Madrid a Coñac. El trayecto desde la capital de España hasta la ciudad francesa, famosa por sus vinos, duró unas ocho horas, con paradas incluidas, hasta llegar al hotel Ibis Budget del aeropuerto de Burdeos. Dos habitaciones por 17 €/persona, era la opción más barata de las diferentes que habíamos estado investigando por Internet.

Nunca habíamos estado en este hotel de la categoría más baja de los Ibis y la verdad que es curioso como aprovechan el espacio. Lo de la ducha dentro del cuarto no lo termino de ver, pero para pernoctar una noche a un precio relativamente bajo nos valió y lo recomendamos.

En los alrededores del hotel no vas a encontrar nada para comprar o comer que no sea el propio hotel y el Accor (gama alta) que tiene justo enfrente, por lo que cenamos en la habitación con las viandas que habíamos traído desde España. En ese momento Estefanía modificó la sintonia de Viajes con Humor por la de “Viajes de Pobretón”. ¡Seremos pobres pero honrados!, o más bien, gente con recursos.
El hotel esta apartado de la civilización, pero si viajas con coche como era nuestro caso, tampoco es un grave perjuicio.

A la mañana siguiente despertamos tempranito y nos dirigimos a la estación central Saint Jean de Burdeos, donde nos estaba esperando nuestra amiga Noelia. El reencuentro fue tan bonito que no puedo describirlo con exactitud porque las lagrimas me impiden escribir… en verdad Noelia llevaba algo más de una hora esperándonos tras haberse pegado el madrugón del siglo y tenía la misma cara que un bulldog que no ha comido en unas horas, pero es que nos habíamos entretenido desayunando y como estábamos de vacaciones el tiempo se nos pasó volando.

Estacion Saint Jean

El cabreo se le pasó cuando fue consciente de que estábamos allí (no es que nos echara de menos, es que llevábamos una maleta de parte de sus padres y productos cárnicos en nuestras correspondientes maletas, por lo que estaba deseando que le llenásemos la despensa) y comenzamos nuestro paseo por Burdeos en dirección a la Place de la Bourse (Plaza de la Bolsa). El trayecto andando dura unos 20 minutos y en nuestro camino nos encontramos un mercadillo (o rastro, dependiendo de donde te hayas criado) donde había prácticamente de todo. Desconozco si está allí solo los sábados o es permanente durante toda la semana, pero el sábado seguro te lo encontrarás en Quai Sainte-Croix.

En esta zona, que está justo pegando al río Garonne (Garona), encontrarás unas curiosas vistas del mismo con sus barquitos, puentes, agua marroncilla y esas cosas que tienen algunos ríos.

Burdeos

Continuando nuestro paseo bordeando el río, dejamos a nuestra derecha el Pont de Pierre, construido por Napoleón en 1830 (antes de ayer). Cuenta con 17 arcos, el mismo número de letras que tiene Napoleón Bonaparte (y ahora que has terminado de contar las letras, continuamos), el cual aparece en varias de las estatuas que decoran dicho puente en sus laterales. Fue el primer puente construido en la ciudad de Burdeos.

Sin dejar nuestro rumbo inicial finalmente llegamos al Espejo de Agua de Burdeos, inaugurado en el año 2006 con la intención de crear una curiosa imagen de la arquitectura que lo rodea. Se trata de una fuente donde el agua mana del suelo de varias formas: bien como vapor de agua, creando una atmósfera de niebla espesa en la que perderte, o bien mediante agua que brota generando un gigantesco charco que sirve de reflejo para generar el efecto óptico de espejo y donde los más pequeños se divierten que da gusto. En mi caso fueron mis pequeñas las que estuvieron un rato chapoteando cual alegres ranitas.

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Cruzando la carretera llegamos a la Place de la Bourse, la cual recibe su nombre del edificio de la Bolsa, dedicado principalmente a la organización de eventos, aunque aquí también se encuentra el edificio de la Aduana, donde actualmente se emplaza un museo sobre la misma. Este edificio tiene una gran importancia histórica porque desde aquí se controlaba la gran cantidad de productos que llegaban a Francia desde las colonias, cuando el puerto de Burdeos tenía una elevada actividad. A día de hoy, con el consecuente desarrollo de los transportes, pocos barcos de mercancías llegan a Burdeos.

En esta misma plaza se encuentra la Fuente de las Tres Gracias donde en sus inicios había una escultura a caballo de Luis XV, que posteriormente fue sustituida por la de Napoleón, que finalmente dejó paso a la actual, las tres hijas de Zeus: Aglaé, Thalie y Eufrosina. Y vosotros os preguntareis, ¿y tu como sabes eso? Pues porque Internet es muy grande y yo soy muy curioso.

Fuente de las tres gracias Burdeos

Por la calle Saint-Rémi y girando a la derecha por la calle Sainte Catherine, llegamos a la Place de la Comédie (muy en sintonía con este blog) donde se encuentra la Opera Nacional de Burdeos.

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Si continuamos por la misma acera donde se encuentra ubicada la Opera, llegamos a la Place des Quinconces, una de las plazas más grandes de Europa con más de 126.000 m2, según la Wikipedia. Nosotros solo estuvimos por uno de sus laterales donde había una serie de puestecillos de productos artesanales y gastronómicos que dadas las horas del mediodía que eran, despertaron nuestro apetito.

Sobre nuestros pasos pusimos rumbo, de forma totalmente aleatoria, hacia la Rue Mably donde, justo al lado de la iglesia de Notre Dâme, encontramos una estatua de Goya, pintor español fallecido en esta ciudad francesa, la cual fue donada en los noventa por Madrid a Burdeos como señal de hermanamiento entre ambas ciudades.

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Desde allí comenzamos a caminar por calles sin rumbo fijo y sin un plan establecido, por lo que gastamos gran parte del tiempo que nos quedaba en entrar a alguna tienda y mirar escaparates, ya que las calle Saint-Rémi y sus perpendiculares están repletas de tiendas de todos tipos y colores. Entre ellas, diversas pastelerías con las galletas francesas conocidas como Macarons. No probamos ninguna ese día pero tengo el recuerdo de haberlas probado de pequeño y que no me gustasen, claro que tambien a mucha gente no le gusta la cerveza la primera vez que la prueba y después se vuelven auténticos Barneys Gumbles.

¿Que hace Vladimir Putin a la izquierda?

¿Que hace Vladimir Putin a la izquierda?

Se acercaba la hora de comer, nuestros estómagos rugían y el coche seguía aparcado en un parking público con el consecuente miedo a la clavada monetaria, por lo que propusimos tomar una copita de vino antes de marchar de Burdeos y comer algo por el camino hacia Royan. Así que comenzamos a preguntar en varios locales si nos permitian sentarnos únicamente para tomar una copa de vino, pero dado que era la hora del almuerzo, en todos los lugares nos dijeron que o se comía o el vino ni olerlo. Y de bar en bar, de pregunta en pregunta (gracias a nuestro Google Translate con patas llamado Noelia), acabamos en la Place de Parlement, una bonita plaza totalmente rodeada de terrazas con sus correspondientes bares. Esta plaza fue en sus tiempos mozos la plaza del Mercado Real y me transportó por momentos a las plazas del mercado de las diferentes ciudades polacas visitadas durante mi Erasmus en Varsovia.

Tras varios intentos más, con sus correspondientes negativas, decidimos cambiar nuestro planes cuando pasábamos por la Place de Saint Pierre, donde se encuentra la iglesia de San Miguel (que donde va triunfa) y San Pedro. Influenciados por la inspiración divina decidimos sentarnos a comer y dejarnos de tonterías. Así matábamos dos pájaros de un tiro: comíamos y probábamos de una vez el vino de la tierra. El lugar elegido fue un restaurante justo enfrente de la iglesia llamado Matcha, donde comimos y bebimos por unos 12 euros por persona.

Finalmente y con el estomago lleno regresamos a la estación de tren Saint-Jean, donde el Friasmovil esperaba aparcado en el parking público que al final no resulto tan caro. Unas 4 – 5 horas por 13 €. No estuvo muy mal.

Y así dejamos atrás Burdeos poniendo rumbo a Royan, una ciudad costera del departamento de Charente Maritime donde nos esperaría la anécdota de los gatos franceses y la barbacoa, pero eso será….¡en el próximo capítulo!

Saludos, y si te gustó la entrada o el vídeo no dudes en compartirlo en tus redes sociales. Todo sea porque la gente conozca donde murió Goya.

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Soy un apasionado de los viajes y la comedia. Licenciado en Economía y Administración de Empresas, Máster en Marketing y Comportamiento del Consumidor y Máster en Dirección en Marketing y Gestión Comercial por ESIC Business & Marketing School, compagino mis trabajos en marketing, con shows de monólogos e improvisación.


4 thoughts on “De Madrid a Cognac II: Burdeos no es solo un color

  1. Pipe

    Exquisita entrada y vídeo. Eso sí, el narrador no sabe bien qué dialecto habla, parece que andaluz, pero juega al despiste.

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  2. anabbastidas

    Excelente post Rafa!
    Pero he de decirte que en vuestro viaje a la ciudad de los vinos se os olvidó la visita a Las Dunas du Pilat, sin lugar a dudas, el lugar más espectacular de Burdeos, y para mí casi de toda Francia! Es lo que pasa cuando no pones una agente de viajes en tus planes de visitar mundo 😉 Lo mismo me he adelantado y está en el siguiente post,.. jejeje.

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    1. Viajes con Humor Post author

      Jajaja, pues no, no te has adelantado, se nos quedó sin ver. Nuestra visita fue muy cortita, un ligero paseo por la ciudad para ver que encontrábamos. Habrá que volver entonces, aunque si nos quieres hacer un adelanto yo te invito a escribir un post invitado sobre las mismas!!

      Abranciosssss!!!

      Reply

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