Blog de viajes con un toque de comedia ;)

Segovia y el número tres

Tres han sido las veces que a lo largo de mi vida he estado por Segovia. Tres visitas a la capital del cochinillo tan dispares las unas de las otras, que había que hacer irremediablemente una entrada al respecto.

viajes con humor en segovia

La primera vez que visité Segovia estaba en la edad del pavo (aún tengo serias dudas de haber salido de ella) y fue quizás de las primeras veces que salía de la villa de Frailes sin la presencia paterna y rodeado de compañeros de clase con las hormonas a tope. Se trataba de mi primer viaje de estudios cuyo itinerario consistía en pasar unos días por Madrid, Salamanca y Segovia, viaje del que tengo grandes recuerdos y unas fotografías que prefiero no publicar por tal de no hundir mi reputación.

Durante el día que pasamos en Segovia, recuerdo como nos quedamos embobados con el Acueducto. Aquella gigantesca construcción nos impactó tanto como el minibar que había en la habitación del hotel (era una época en la que los jóvenes mozalbetes nos impresionábamos fácilmente. Eso ya no existe. Los jóvenes impresionables digo, los minibares sí). Motivados por ese impacto visual, regresamos a nuestras casas con las mochilas cargadas de pequeños acueductos a modo de souvenirs para las madres, abuelas, tías y vecinas. A los padres una bota de vino y tan felices. Vacía, por supuesto.

Del paseo por las calles de Segovia en aquella primera visita poco más recuerdo, salvo la leyenda de la Casa de los Picos sobre la existencia de un tesoro escondido en uno de ellos. Ya nos imaginábamos llegando por la noche con un cincel y un martillo y poniéndonos a picar picos. Valga la redundancia.

calle casa de los picos segovia

La segunda visita se produjo cuando mi señor primo estaba estudiando en Segovia. Me encontraba finalizando el instituto y hasta ese momento no había tenido ningún tipo de contacto con el mundo universitario. ¡Mama que fin de semana! Regresé a mi casa en esta ocasión sin acueductos a pequeña escala en la mochila, pero con unas ganas infinitas de finalizar el instituto e iniciar mi carrera universitaria. Aquellas visitas a las bibliotecas de Segovia me abrieron los ojos (esta última frase la incluyo por si está leyendo mi madre).

La experiencia durante aquel fin de semana fue más intensa que la primera vez. Mi conciencia e interés por comprender el entorno que me rodea estaba en pleno despertar, por lo que existía una motivación mayor por visitar la ciudad, de la que en aquella ocasión me lleve un muy buen sabor de boca. Y no solo por las fiestas universitarias. De Segovia me gustó su carácter de pequeña ciudad y ambiente familiar. Los que residen allí probablemente me llamarán loco, pero después de vivir en Madrid, ya os digo yo que al final las ciudades pequeñas se acaban echando de menos. Es mi opinión, si la tuya es diferente te invito a manifestarlo dejando un comentario más abajo.

Que Segovia sea tan pequeña hace que irremediablemente en un fin de semana acabes pasando varias veces por el mismo sitio, por lo que me reencontré una y otra vez con el acueducto, contemplándolo desde diversos puntos, uno de ellos, muy recomendable, desde el mirador que hay en su parte izquierda si contemplamos el acueducto desde la plaza del Azogejo.

acueducto de segovia

Numerosas son las leyendas existentes en distintos puntos de Segovia. Una de las relacionadas con el acueducto cuenta que existía una muchacha segoviana cansada de recorrer cada día muchos kilómetros para ir a por agua. En uno de sus trayectos, manifestó estar dispuesta a vender su alma al diablo a cambio de que el agua llegase hasta el centro de la ciudad sin que ella tuviera que desplazarse. El diablo que en aquellos tiempos solía aparecerse a todo el que lo mencionaba, aceptó la oferta y le prometió que antes del amanecer terminaría un acueducto para que el agua llegase a la ciudad.
Vecinos del pueblo que se enteraron del pacto entre el diablo y la muchacha (es lo que tienen los pueblos/ciudades pequeñas, que no hay secretos), no querían permitir que ésta perdiera su alma, así que por la noche, mientras el diablo construía el acueducto, le escondieron una piedra y este no pudo terminar a tiempo la construcción, por lo que la muchacha no perdió su alma y el agua acabó llegando a la ciudad. Como firma de que el acueducto fue construido por el mismísimo diablo, cuentan que una de las piedras tienen la marca del triple 6. Supongo que esto se lo inventó algún padre para tener a su chiquillo entretenido buscando entre las piedras.

Subiendo desde la plaza del Azogejo por la calle Cervantes, además de una sucesión de bares, restaurantes, tiendas de souvenirs y demás, hay un pequeño mirador desde el que se puede apreciar la llamada mujer muerta. No se trata de ninguna vecina que se ponga a tomar el sol cada día (poco recomendable sobre todo en invierno), si no del perfil de una serie de montañas que simula la imagen de una mujer tumbada. Hay quien dice que se ve claramente esta similitud y quien manifiesta tener que hacer uso de su imaginación. Lo dejo a tu libre criterio.

Continuando por la calle Cervantes y conectando posteriormente con la calle Juan Bravo se llega a la Plaza Mayor desde la cual se contempla la Catedral de Segovia y centro neurálgico de los bares de tapeo y punto de reunión de la mayoría de los estudiantes universitarios presalidas nocturnas (a las bibliotecas, por supuesto).

plaza mayor y catedral de segovia

Finalmente la tercera visita fue mucho más tranquila, siendo la que me permitió conocer más en profundidad la Segovia monumental (tanto por realizar la visita junto a mi padre, como por tener ya instalado el chip del interés por lo visitado), y probar por fin el cochinillo, ya que en las dos anteriores tan solo había podido olerlo al pasar por la puerta de cualquier restaurante. Era el mes de agosto, mi padre y yo recién llegados de la tierra jienense evidentemente solo llevábamos en nuestro equipaje ropa veraniega sin esperar que ese día estuviese nublado y medio lloviznando, por lo que tras 10 minutos en la calle, lo primero que hicimos fue buscar a la desesperada una tienda de souvenirs donde adquirimos unas “preciosas” sudaderas recuerdo de Segovia. Ojito con el fresquete veraniego segoviano.

También había otros souvenirs "made in Segovia"

También había otros souvenirs “made in Segovia”

Entre la amplia variedad de hospedajes que hay en Segovia, tanto hoteles como especialmente hostales, nos quedamos a dormir en el hotel Corregidor (calle 3 de abril), un hotel de 2 estrellas que como muchos de los hoteles de nuestro país está pidiendo una reformilla a voces. No es que estuviera mal, el hotel en si cumplía sus funciones, pero una adaptación de la estética del mismo a los tiempos actuales no vendría nada mal.

Como en la dos visitas anteriores, el punto de partida volvió a ser el acueducto, pero ¡tranquilos! Esta vez hubo más variedad durante el paseo. Volvieron a formar parte del recorrido la calle Cervantes, plaza de Medina del Campo (como la localidad vallisoletana donde se celebra un concurso de monólogos) con la Iglesia de San Martin, calle Juan Bravo hasta la Plaza Mayor y Catedral de Segovia, y bajando por la calle Marqués del Arco y conectando posteriormente con la calle Daoiz llegamos al Alcázar de Segovia, un castillo-palacio que junto al acueducto y la catedral es otro de los potentes reclamos turísticos de esta ciudad.

alcazar de segovia

Desde el Alcázar varios son los caminos que puedes tomar, nosotros decidimos elegir el camino sobre la muralla, por la Ronda de Don Juan II, desde donde callejeando se vuelve sin problema a la Plaza Mayor.

Tres visitas, tres momentos de la vida y tres pespectivas distintas, como lo son las de las tres personas relacionadas con Segovia a las que les he pedido el favor de que aporten algo más de valor a esta entrada. Una compañera de trabajo residente en Segovia, un compañero del mundo de la comedia natural de un pueblo cercano a Segovia y un antiguo estudiante universitario (efectivamente, el primo). La pregunta fue clara: ¿cual es tú rincón preferido de Segovia? Como respuesta eran válidos tanto monumentos como bares, restaurantes o lugares sin especial interés turístico, pero especiales por algún motivo en concreto. Estas fueron sus respuestas:

Laura: mi sitio favorito en Segovia es “El jardín de Fromkes”. Si salimos del Alcázar en dirección a la calle Velarde, nos encontramos a media altura con este pequeño jardín, que a su vez es uno de los miradores más bonitos de nuestra ciudad. Este pequeño rincón se sitúa en el barrio de las canonjías (antiguo barrio de canónigos construido en el S.XII), que está delimitado a ambos lados por la muralla.

La fuente central del jardín invita a sentarnos junto a la barandilla del mirador y apreciar así una parte del Valle del río Eresma. La vista cultural y arquitectónica que este punto ofrece de izquierda a derecha está formada por Santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla (donde se encuentra la patrona de la ciudad);  Monasterio de Carmelitas Descalzas; Iglesia de la Veracruz (iglesia de base dodecagonal y perteneciente a la Orden del Temple); Monasterio de Santa María del Parral (donde habitan monjes de clausura pertenecientes a la orden de San Jerónimo); Monasterio de San Vicente el Real y por último la Real Casa de la Moneda (antigua fábrica de acuñación de moneda que actualmente es un museo y lleva a cabo diversas actividades culturales).

Espero que mi rincón no se haga muy famoso, sino perdería parte de su encanto 🙂

vistas de segovia iglesia fuencisla

Gelete: la plaza del Azogejo, a los pies del impresionante acueducto romano, acueducto que se utilizaba para abastecer de agua a la parte alta de la ciudad. Con sus nuevos restaurantes y terrazas, un sitio ideal. Y por otro lado subiendo la calle Real te encuentras de repente con una de las pequeñas plazas más bonitas de España, la plaza de Medina del Campo. Su estatua, sus escalinatas, su iglesia con claustro. Una gozada.

plaza de medina del campo

Juanjo: la pradera de San Marcos, muy cerca del Santuario de la Fuencisla, donde en los meses de mayo y junio justo antes de los exámenes nos íbamos a tumbarnos en el cesped, beber kalimotxo y estudiar, claro…¬¬. Muy cerca hay un camino de arena paralelo al río que rodea todo el casco antiguo y el Alcázar y es bastante interesante porque está todo rodeado de naturaleza y hay unas preciosas vistas del casco antiguo desde abajo, una perspectiva distinta que no suele apreciarse por el visitante.

También mencionar la conocida popularmente como la calle de los bares (calle de la Infanta Isabel), desde donde siempre empezábamos la noche con unas cañas, y aunque salieras solo y a los pocos minutos encontrabas alguien con quien unirte. Recomiendo un bar llamado El Sitio. Como dato histórico decir que en esta calle, en la iglesia de San Miguel fue coronada reina de Castilla Isabel la Católica.

En definitiva, Segovia será pequeña, pero tiene tanto que ofrecer que tres visitas en tres momentos distintos del tiempo no bastan para ver todo lo existente en esta ciudad, porque no olvidemos que además de lo mencionado en esta entrada, hay dos palacios reales, el de la Granja de San Ildefonso y a tres kilómetros, en un impresionante paraje natural, el palacio de Río Frío, los cuales darían seguro para un post exclusivo, así como uno de los eventos anuales con mayor reclamo en la ciudad: el Titirimundi, el Festival Internacional de Títeres de Segovia.

Por cierto, volviendo a la leyenda de la construcción del acueducto por el diablo, acabo de darme cuenta de que si divides el triple seis entre dos te salen tres treses, como las tres visitas, tres perspectivas y tres opiniones, que a su vez son tres bloques en los que se estructura la entrada… Inquietante ¿no?. Iker Jiménez, aquí tienes materia.

Y tú, ¿conoces Segovia?, ¿cuál es tu rincón favorito de esta ciudad? Deja un comentario con tu experiencia 🙂

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Soy un apasionado de los viajes y la comedia. Licenciado en Economía y Administración de Empresas, Máster en Marketing y Comportamiento del Consumidor y Máster en Dirección en Marketing y Gestión Comercial por ESIC Business & Marketing School, compagino mis trabajos en marketing, con shows de monólogos e improvisación.


2 thoughts on “Segovia y el número tres

  1. Sara CG

    En Segovia habré estado una vez o dos como mucho y apenas recuerdo nada, pero conozco la leyenda de la mujer tumbada. Si te vienes conmigo de ruta te la cuento!

    Reply

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