Blog de viajes con un toque de comedia ;)

Fin de semana en Gijón y descubrimiento del Cachopo

Cuando un andaluz residente en Madrid le dice a su madre que se va de fin de semana al norte de España, lo primero que sale por la boca de esa mujer es: ¡llévate la chaqueta que allí hace mucho frío!

Con chaqueta en la maleta (por lo que pudiera pasar), aceptamos la invitación de mi excompañero de trabajo Adrián y pusimos rumbo a la tierrina asturiana para pasar un fin de semana de sidras, fiestas populares y descubrir…EL CACHOPO. Miguel Ángel y Dalila completaban las plazas del Friasmóvil, preparado para completar los 471 km que separan Madrid de Gijón.

Tras unas cinco horas de viaje, con parada incluida, estábamos en casa de Adri donde su familia nos recibió encantados de que invadiéramos sus dominios. La madre no paraba de sacar comida y el padre procuraba que nuestros vasos no estuvieran vacíos en ningún instante. Una familia de las que te hacen sentir como en casa. Lolo y Mabel espero que vuestro hijo comparta esta entrada y podáis leer mis agradecimientos por vuestra hospitalidad ;).

Con el estómago lleno iba siendo hora de conocer un poco de Gijón. Nuestros paladares querían probar la sidra, que aun que no fuese un sabor nuevo para la mayoría de nosotros, siempre es un aliciente probar el producto en la tierra de donde procede. Así que pusimos rumbo hacia la calle conocida como “la Cuesta del Cholo”.

La cuesta del cholo Gijon

Esa noche tenía una especial ilusión por empezar a conocer Gijón pues días antes había contactado con el que fue mi compañero de piso durante unos meses de verano en Málaga y la Cuesta del Cholo había sido el lugar elegido para reencontrarnos varios años después. Emilio, me hizo mucha ilusión verte de nuevo compañero. Gracias por esas sidras :).

rafa y emilio en gijon

Tras probar el producto y hacer la intentona de integrarnos en la cultura asturiana procurando que no acabase en el suelo la mitad de la botella, nos fuimos pronto a casa para estar descansados de cara al siguiente día.

Qué pose, que saber estar...

Qué pose, que saber estar…

Así que el sábado madrugamos y lo primero que hicimos, tras desayunar (detalle importante), fue dirigirnos a las oficinas del periódico El Comercio a recoger unas entradas para el partido del domingo entre el Sporting de Gijón y el Girona, que tuvimos la grandísima suerte de que les tocaran a Adrián y a Miguel Ángel el mismo fin de semana, tras participar en el sorteo que dicho periódico realiza cada vez que el Sporting juega en casa. Pero de la experiencia en el Molinón hablaremos más adelante.

Nuestra visita comenzó donde se encuentra situado el Museo del Ferrocarril de Asturias (Plaza Estación del Norte s/n). Y para hacer más fácil el seguimiento del paseo, aquí te dejo un mapa con los principales rincones que visitamos:

El enorme paseo marítimo que pasa por dicho punto y que conforma el límite a la Playa de Poniente, nos sirvió de principal guía para nuestro paseo matutino. Varios metros después nos encontrábamos en el puerto deportivo donde están las “letronas” de Gijón, lugar indispensable donde sacar una fotografía colectiva. Si no tienes foto en las letronas, no has estado en Gijón.

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Continuamos nuestro camino por el paseo marítimo, dejando a la derecha un árbol de Navidad no apto para individuos resacosos de sidra.

arbol de navidad de botellas de sidra

Y así llegamos al final de dicho paseo marítimo, donde había una zona de graffitis para los amantes del arte urbano, realizados para conmemorar la XXIII Fiesta de la Sidra Natural, y unas bonitas vistas de acantilados para los amantes del arte geográfico y donde nos esperaba la anécdota de la mañana. Se encontraba entrando al puerto un barco con bandera polaca y como todo lo que proviene de dicho país provoca en mí un sentimiento de alegría, grité, creyendo que no me iban a escuchar, un “dzień dobry” (buenos días en polaco), lo que provocó que girasen sus cabezas sorprendidos de que alguien los saludase en su idioma, a lo que respondieron de nuevo y saludando desde el barco. Esto que acabáis de leer y que pensareis que es una tontuna, me hizo ilusión, que queréis que os diga.

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Dejamos lo llano y comenzamos a subir cuesta, dirigiéndonos a la parte alta de Cimadevilla, quizás la zona más emblemática de Gijón o por lo menos la que más me gustó. En el cerro de Santa Catalina se encuentra el Elogio del Horizonte, conocido popularmente como el “Cagaderu de King Kong”, una estatua de hormigón del escultor Eduardo Chillida. Al colocarte dentro de esta mastodóntica escultura se produce un efecto sonoro que te hace percibir el sonido de las olas con más intensidad. Es realmente curioso.

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Las vistas que se pueden apreciar desde el acantilado adyacente son espectaculares pero eso sí, cuidado con acercarse demasiado que no hay protección #ModoMadreOn.

vistas desde el cerro de santa catalina gijon

Comenzamos el descenso al cerro de Santa Catalina y en la explanada que se encuentra en la parte opuesta a los acantilados había montadas unas carpas donde por la noche tendría lugar la fiesta de Cimadevilla que se celebran a mediados de septiembre en honor a la Virgen de los Remedios y de la Soledad (si buscas remedios contra la soledad: rezale a esta virgen o Meetic).

Por la calle Escultor Sebastián Mir pusimos rumbo a la Plaza del Lavaderu. Ésta plaza, cuyo nombre real es Plaza del periodista Arturo Arias, es más conocida como la del Lavaderu por el nombre de la sidrería que se encuentra emplazada allí. Me quede con toda la gana de sentarme en su terraza y tomarnos un refrigerio de media mañana, pero mis compañeros de excursión estaban empeñados en continuar el paseo. Otra vez será.

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Desde allí y callejeando por el casco antiguo de Gijón desembocamos de nuevo en el paseo marítimo y nos encaminamos a la Plaza Marqués que se encuentra en sus proximidades. Una estatua de Pelayo preside este lugar donde aquel día había instalado un mercadillo de quesos típicos asturianos. Nos dejamos llevar por el germen español amigo de lo gratis y fuimos probando las muestras gratuitas que los artesanos ofrecían. Quesos fuera de lo común y con sabores muy riquitos.

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En esta plaza se encuentra además el Palacio de Revillagigedo o del Marqués de San Esteban del Mar donde actualmente se ubica el Centro Cultural Cajastur.

Las terrazas de los distintos bares y restaurantes ubicados en la plaza son un aliciente más de la misma y aquel día se encontraban llenas gracias a las fiestas de Cimadevilla, al buen tiempo que estaba haciendo, y a los puestos de queso, por supuesto.

Cotinuamos hacia la Plaza Mayor, justo al lado de la Plaza Marques atravesando un arco que las separa. En esta nueva plaza está el Ayuntamiento de Gijón.

Plaza Mayor y ayuntamiento de gijon

Como por la noche teníamos reservado cenar cachopo (cena ligera donde las haya), comimos un bocadillo rápido cerca de la playa de San Lorenzo. Cuenta la leyenda que la escalera número 12 de esta playa tiene un encanto especial. Debido a las mareas provocadas por el estado de la luna o a que allí se ubica la central de salvamento y una sede de policía durante los meses de verano, el porcentaje de cuerpos esculturales de féminas y mozos de Asturias es ligeramente superior en esta ubicación que en cualquier otra de la mencionada playa. Esto son leyendas populares y si es verdad, esa gente no se alimenta de cachopo y por lo tanto no podemos confiar que sean asturianos de pura cepa.

Playa de san lorenzo gijon

Dado que las siguientes ubicaciones que nuestro guía personal Adrián quería mostrarnos se encontraban más alejadas del centro, tomamos el coche hasta el Parque de Isabel la Católica cerca del estadio del Molinón, el cual visitaríamos al día siguiente. Este parque cuenta con 15 hectáreas de extensión, fuentes y varias especies de animales que entretienen el paseo entre el verdor de la arboleda (si es que cuando me pongo soy muy poético).

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El siguiente punto, bastante más alejado fue el Monte Deva, un amplio espacio natural, lugar de escapadas domingueras y desde donde se pueden contemplar unas espectaculares vistas de la ciudad. No se porque no tengo fotografías de allí, supongo que porque nada más llegar nos tumbamos en la hierba a descansar un rato, aunque en el vídeo que acompaña a esta entrada sí aparecen algunas imágenes ;).

La ubicación que aparece en el mapa es aproximada. Para llegar hasta el Mirador del Monte Deva hay que coger la carretera del Infanzon y posteriormente dirigirse hacía la subida que lleva en dirección al cementerio de Deva.

Tras el descanso llegó la visita al lugar más impresionante que he visto en mucho tiempo y que más me gusto durante nuestra estancia en Gijón: el edificio de la Universidad Laboral de Gijón.

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Situada a 3 km del centro de la ciudad, este mastodóntico edificio tiene una superficie de 270.000 m2. Al entrar en su patio interior te da la sensación de estar viviendo una película. De hecho me plantee matricularme y estudiar una carrera más, pero después recordé lo de la titulitis y lo que cuesta estar sentado delante de unos apuntes y se me pasaron las ganas.

Regresamos en coche al paseo marítimo de la playa de San Lorenzo, donde caminamos un rato hasta llegar al Monumento a la Madre del Emigrante, popularmente conocido como “la Lloca”. Esta escultura, que me recordó a la canción “El muelle de San Blas” del grupo mexicano Maná, es un reconocimiento a todas esas madres que han tenido que ver marchar a sus polluelos en busca de un futuro. No pude evitar acordarme de mi madre y de que me había dejado la chaqueta en el coche pese a sus continuas recomendaciones climáticas.

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Tras el momento de sentimentalismo regresamos a casa de Adrián con el objetivo de prepararnos para el gran momento culinario de la noche. Me había estado concienciando durante meses: dieta equilibrada, lectura de leyendas y opiniones de los supervivientes, visionado de videotutoriales en Youtube sobre como superar los momentos finales de la ingesta…pero no fue suficiente. Cuando llegó a la mesa supe que yo solo no podría con él. Esa barbaridad de la cocina asturiana llamada Cachopo ha sido creada para ser devorada por varios comensales o por el protagonista de “Crónicas Carnívoras”. Si existe un individuo que haya sido capaz de comerse uno entero el solito, por favor que deje su comentario y le hacemos un reportaje rápidamente.

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El plato aparentemente es sencillo: dos filetazos de ternera rellenos de algunos ingredientes (nosotros comimos el de jamón y queso y el de cecina y queso de cabra, pero hay más variedades), posteriormente rebozados y fritos. La ejecución es lo que entiendo que solo es apta para profesionales, ya que es difícil disponer de una freidora con el tamaño adecuado y la grúa que permita voltear el cachopo.

Ni que decir que me encantó. No me explico como la ternera podía estar tan jugosa a pesar de haber sido frita. Supongo que la materia prima tiene mucho que ver aquí. Por cierto que el restaurante donde lo comimos fue en la sidrería Arroyo (calle Arroyo 16). ¡Muy recomendable!

Rodando, y mira que era cuesta arriba, nos dirigimos a Cimadevilla donde una orquesta amenizaba las fiestas del lugar. Pasamos toda la noche allí entre canciones de antaño, risas y sidra.

Y a la mañana siguiente tocaba madrugón. Con apenas 4 horas de sueño en el cuerpo, nos encaminamos hacia el estadio del Molinón para ver el partido entre el Sporting de Gijón y el Girona. El resultado no hizo justicia, pues el Girona empató en el último minuto cuando no habían hecho nada durante todo el partido. Consecuencia de ello tuvimos que aguantar la cara de asesino a sueldo de Adrián durante unos minutos.

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Tras el almuerzo y la correspondiente siesta revitalizante nos despedimos de la familia de Adrián a la que vuelvo agradecer su hospitalidad. Cinco nuevas horas hacia Madrid que se nos hicieron más largas que a la ida, pero que tratamos de compensar relatando anécdotas del fin de semana.

Me gustó Gijón. Me gusto mucho. Ahora puedo entender un poco más porque todo gijonés que conozco tiene tanto amor a su tierrina: bonita ciudad, buena gastronomía, cuerpos esculturales en escalera 12, fiestas y fútbol. Menudo pack señores. ¡Pucha Asturias!

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Soy un apasionado de los viajes y la comedia. Licenciado en Economía y Administración de Empresas, Máster en Marketing y Comportamiento del Consumidor y Máster en Dirección en Marketing y Gestión Comercial por ESIC Business & Marketing School, compagino mis trabajos en marketing, con shows de monólogos e improvisación.


6 thoughts on “Fin de semana en Gijón y descubrimiento del Cachopo

    1. Viajes con Humor Post author

      Me alegro de que te haya gustado el resumen 🙂 Mi pregunta ahora es, ¿para cuando un Viajes con Humor en Ciudad Real?

      Pd: no me vayas a decir que para el año diquititres 🙂

      Reply
  1. Adri

    El autor del blog y sus acompañantes ya saben que tienen alojamiento aquí para mucho tiempo!!

    Para mí es un auténtico placer enseñar mi tierra a “foráneos” y que les guste tanto como a mí (o casi). Los asturianos en general, y sobre todo los exiliados a la fuerza como yo, echamos mucho de menos la tierrina.

    A sus pies!

    Reply
      1. nerea

        grande rafa!! y grandes tus acompañantes jejej..
        volver pronto!! la tierrina os espera y la habitacion sigue dispuesta a invadirse las veces que hagan falta!1 =)

        Reply

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